Casa Collores está rodeada de verde por todas partes. Verdes claros, casi amarillos; verdes brillantes, volátiles; verdes profundos, enigmáticos; verdes oscuros, vibrantes; todos cargados de paz.

Aquí el tiempo toma otra medida, se alarga. La prisa desaparece y disfruta, momento a momento, lo que le ofrece la Naturaleza. Puede escuchar el río, observar los pájaros, notar los efectos del sol sobre las copas de los árboles, distinguir la dirección en la que viene el viento y llegar a sentirse partícipe del ambiente.

El verde transforma su psiquis y la tranquilidad se instala en su alma. Venga, compruébelo.




Hay dos formas 

